Sociedades marginadas … a la final de la línea del metro
Tatiana Miralles
(23/10/07)
En noviembre de 2005 los medios de comunicación internacionales mostraron en directo durante semanas las protestas de miles de jóvenes en barrios periféricos y ciudades de los alrededores de Paris. El movimiento comenzó tras la muerte de dos jóvenes que se electrocutaron cuando huían de la policía en Clichy-Sous-Bois, una ciudad en la periferia de París.
La movilización de protesta llevó en un primer momento a enfrentamientos directos con la policía; más tarde se convirtió en un proceso de quema de coches, papeleras y edificios públicos, sobre todo centros de educación.
Los medios de comunicación retransmitieron en directo esa revuelta incendiaria que en pocos días se convirtió en un concurso de audiencias tanto para los propios medios como para los autores de los disturbios. Los jóvenes llegaron a competir entre barrios para ver quién aparecía más tiempo en las pantallas de televisión.
Las televisiones, necesitadas de imágenes, se instalaron en un edificio alto de Clichy-sous-Bois para filmar cada noche los incendios. Los vecinos expresaron su enfado por sentirse observados y señalados con el dedo como la escoria o “racaille”, tal como lo había definido Nicolas Sarkozy, entonces ministro del interior y hoy presidente de la República.
Al otro lado de la pantalla, los habitantes de París u otras ciudades como Orléans o Estrasburgo, vivían con estupor y miedo unos hechos que muchas veces ocurrían al final de la línea de metro de sus casas, aunque nunca o casi nunca habían llegado hasta allí. El desconocimiento y la incomprensión de los espectadores no disminuyeron con la información ofrecida por los medios de comunicación.
Los titulares y artículos de prensa presentaron los hechos como la revuelta de los jóvenes. La palabra “joven” se convirtió en algo despectivo. Eran jóvenes y por lo tantos inconscientes, infantiles y sin verdaderos motivos para ser tan violentos. Muy pocas veces se les llamó jóvenes franceses, o franceses sin más; sí se habló o tituló en cambio con frases como “Revuelta en Francia de jóvenes árabes y musulmanes”, o “Los inmigrantes se rebelan en Francia”.
Se infantilizaron los motivos de la rabia y el odio que mostraban los jóvenes, y se negaron con frases repetidas por autoridades y prensa. Las causas más profundas de ese y otros estallidos de violencia que se han repetido desde los años 80, “se encuentran en la pobreza”, afirma el sociólogo francés Laurent Muchielli.”Esa juventud es una riqueza y a la vez debe ser una prioridad política”, añade.
Pero no lo son. Los barrios periféricos de las grandes ciudades francesas han vivido un proceso de desempleo, pobreza, marginación y ghetización del que es difícil salir muchas veces. Son barrios de edificios abandonados desde hace décadas, ya sean edificios de protección oficial o edificios privados. No gozan de la calidad y servicios de otros barrios o ciudades.
El acceso a la educación superior es difícil, así como el acceso a la salud, ya que el número de médicos por habitante es inferior al de otras zonas menos pobladas y con más ingresos per cápita; el transporte público es escaso; en algunos lugares los autobuses ya no circulan a las ocho de la noche, lo que aísla aún más esas zonas.
Todas las dificultades descritas las sufren muchas veces los padres; los hijos canalizan la rabia de sus situaciones contra las autoridades públicas y las instituciones del Estado.
Los jóvenes franceses de la “banlieu” se rebelan contra estas condiciones desde hace años: no hay más que escuchar las canciones de la música que se sigue de forma masiva: el rap y el hip hop. Al otro lado de la línea del metro parisino, otra sociedad vive ajena y de espaldas a una parte de la juventud francesa.
… La rage parce qu’on choisit rien et qu’on subit tout le temps
Et vu que leurs chances sont bancales et bien tout équilibre fout le camp
La rage car l’irréparable s’entasse depuis un bout de temps […]
La rage pour qu’un jour l’engrenage soit brisé
Et la rage car trop lisent « Vérité » sur leur écran télévisé
La rage car ce monde ne nous corresponde pas […]
La Rage, canción del rapero Keny Arkana