IBSA: ¿Un proyecto viable?
English version. El foro de diálogo entre India, Brasil y Sudáfrica (IBSA) refleja un sistema internacional en cambio con tendencias hacia un orden multipolar. India, Brasil y Sudáfrica son tres potencias emergentes del Sur que están ganando influencia en el escenario internacional asumiendo a la vez un papel destacado en sus respectivas regiones. Para la Unión Europea los tres países tienen rango de socios estratégicos.
IBSA se creó en septiembre de 2003 y constituye una nueva alianza Sur-Sur basada en la diplomacia presidencial. El objetivo es promover la cooperación trilateral y ganar peso en los foros multilaterales internacionales a través de la concertación de posiciones. La segunda Cumbre IBSA entre Jefes de Estado y de Gobierno de la India, Brasil y Sudáfrica se celebró el 17 de octubre en Pretoria.
La coordinación en el marco de IBSA está centrada en la necesidad de los tres países socios de fortalecer el multilateralismo. Está enfocado hacia la reforma de Naciones Unidas –incluido el Consejo de Seguridad- y un sistema comercial más equilibrado. Según algunos autores más que una alianza defensiva frente a las estructuras de poder establecidas en el sistema internacional, IBSA tiene un rol proactivo al participar en la creación de normas globales. Tal vez sea esa identidad política común lo que más une a India, Brasil y Sudáfrica. En lo demás, en efecto, se trata de socios bastante desiguales.
El debate sobre IBSA se puede enfocar desde diversos ángulos. Por un lado, vale la pena preguntar en qué áreas de cooperación ha habido resultados hasta ahora, y si IBSA ha tenido algún impacto en las instituciones multilaterales, como por ejemplo la OMC. Además es preciso analizar el papel y la importancia de IBSA en las respectivas agendas de política exterior de sus miembros. En el caso de Brasil, por ejemplo, se puede identificar cierta tensión entre la agenda regional y la agenda bilateral e internacional.
En cuánto a los ámbitos de cooperación, vale examinar si en un futuro IBSA podría tener una agenda común de prevención de conflictos y construcción de la paz. Eso, sin duda, fortalecería el papel de la India, Brasil y Sudáfrica como estabilizadores en sus respectivas regiones. Pero cabe preguntarse si es necesario que los países IBSA asuman cierto liderazgo regional para ganar peso en el escenario internacional, o si las agendas regionales podrían perjudicar sus aspiraciones globales.
¿Qué es lo que prima en la iniciativa IBSA: el interés nacional de sus miembros o el interés común de “democractizar” el sistema internacional? Según la respuesta, IBSA sería o menos o más que la suma de sus partes.
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Escrito por Julia Schünemann - - el 28 de Noviembre de 2007 en Paz, Seguridad y DD.HH..
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Una Nueva Frontera para los derechos humanos
Escrito por Jean Paul Marthoz - Enjeux Internationaux (Bélgica) - 6 Diciembre 2007¿Podría ser IBSA el “futuro” de la diplomacia de los derechos humanos? Decepcionadas por las políticas de los países del Norte (EEUU, Unión Europea) que, sin embargo, pretenden integrar los derechos humanos y la promoción de la democracia dentro de su política exterior, ciertas organizaciones de defensa de los DD.HH. sueñan con encontrar nuevas palancas de influencia en las democracias del Sur, y en particular en los países que, como IBSA, se describen como potencias emergentes dotadas de una creciente proyección regional y global en los terrenos de la economía, la diplomacia y la seguridad.
Las grandes campañas humanitarias de los años 90 han demostrado la posibilidad para las ONGs de acumular fuerzas a nivel multilateral para paliar la hostilidad de ciertas potencias del norte, en particular los EEUU, recurriendo a la movilización de las diplomacias de países grandes, medianos o pequeños del Sur. El tratado de Ottawa sobre las minas, la creación de la Corte Penal Internacional o la Convención de la ONU sobre desapariciones forzosas son ejemplos de estas alianzas.
Reflejando su apreciación de la creciente multipolaridad y el abandono en Washington y Bruselas de la retórica de los DDHH a favor de un “nuevo realismo”, algunas ONGs del norte han decidido instalar oficinas de representacion en paises claves del Sur, y en particular en Nueva Delhi y Johannesburgo para llevar a cabo acciones de cabildeo dentro de las esferas de poder (gobierno, parlamento, centros de estudios estratégicos, actores sociales). Estos países ya no son vistos como terreno de investigación de abusos internos sino como aliados potenciales -sea a nivel regional o a nivel global.
¿Hacen prueba de “realismo” las ONGs al esperar de los países de IBSA una diplomacia mas sensible a los derechos humanos? Pueden esperar más en este terreno de parte de régimes democráticos, más que de las potencias emergentes autoritarias, como China y Rusia ?
Hoy en dia, tienen que admitir su frustración. La relación de la India con la junta de Birmania, la relación de Sudáfrica con Robert Mugabe o la poca visibilidad del Brasil de Lula en las temáticas internacionales de los derechos humanos no inauguran una manera mas ética de llevar su política exterior. La primacía de los intereses económicos, la reticencia a dividir al Sur o la preferencia acordada a la mediación de conflictos tienden a excluir políticas de estigmatización de regímenes autoritarios
El punto decisivo para aumentar el espacio otorgado a consideraciones de derechos humanos en las políticas exteriores de estos países dependerá en gran lugar de factores internos, es decir de la aparición de actores locales, ONGs, centros, institutos, medios que monitoreen el comportamiento exterior, y ya no solo, interior, de sus gobiernos.
Es la “Nueva Frontera” del movimiento de los derechos humanos del Sur.
Una experiencia inedita que podría ser viable
Escrito por Ernesto de la Jara - IDL (Perú) - 24 Enero 2008No obstante no ser todavía IBSA un actor internacional con el nivel de impacto que se propuso al constituirse en el 2003, ni haberse convertido en estos cuatro años en una realidad con un presente y futuro ya consolidado, lo que si se puede decir al respecto es que se trata de una experiencia de colaboración o interrelación internacional verdaderamente innovadora, que hasta ahora va de menos a más, por lo que tampoco se podría descartar ya su viabilidad como nuevo paradigma de acción conjunta de los países frente a la agenda internacional.
Una de las razones de su importancia está en su innovación, pero allí también está la complejidad de de su fortalecimiento y futuro. Se trata de una experiencia multilateral que nace y sobre todo pretende desarrollarse en épocas en las que el unilateralismo ha cobrado una fuerza insospechada en un pasado cercano.
Tres países que forman un foro de cooperación y actuación, a pesar de encontrarse en continentes distintos y con muchas más diferencias internas que semejanzas, así como en términos de prioridades en sus respectivas agendas externas. Si bien no es que no tengan nada en común, lo cierto es que –como todos reconocen– la unión entre ellos se ha dado más por un cierto nivel de ubicación en el sistema internacional, y sobre por todo aspiraciones comunes de gran envergadura en torno fundamentalmente a la reforma de Naciones Unidas y a la búsqueda de un mayor equilibrio en el comercio internacional. Es lo que se ha llamado el compartir una identidad política común.
Un desafío para los tres países de por sí complejo, pero que es mayor por tratarse de países, que si bien son potencias en sus respectivas regiones, y considerados parte de los poderes emergentes, finalmente es una cooperación sur, que pretende fortalecer el poder de influencia del Sur en las relaciones internacionales, generalmente definidas por los bloques del norte.
Pese a las dificultades que IBSA tiene que enfrentar, no se podría sostener que su constitución se ha quedado en una mera declaración o formalidad. En los cuatros años que lleva, han habido una serie de acuerdos, iniciativas y acciones concretas, mencionadas en los textos difundidos en este foro. Señal de ello es que se han realizado dos cumbres consecutivas en los dos últimos años; la última a fines del año pasado con la participación de los tres presidentes de los países respectivos, otra señal de un compromiso al más alto nivel.
Por otra parte la perspectiva democratizadora que define la intención de IBSA de aumentar su nivel de impacto en el sistema internacional, permite también que con este mismo tipo de perspectiva, se les tome cuenta a cada uno de ellos en la manera de proceder frente a sus vecinos en sus respectivas regiones. Aspecto en el que muchas veces los tres países muestran incoherencia e inconsecuencia, tal como lo ha señalado reiteradamente la comunidad internacional.
En relación a América Latina hay dos puntos de esta experiencia inédita de cooperación internacional, que tienen especial importancia: por un lado se trata de tres países multiculturales, al igual que la gran mayoría de los países de América Latina, realidad que exige contemplar determinados aspectos en las relaciones internacionales. Y, por otra parte, son países que tendrían que liderar o jalar a los otros países de la región respecto a los objetivos que los han llevado a unirse en relación a países tan lejanos, lo cual obviamente es algo que todavía no se produce. Prueba de lo último es que en América Latina la visibilidad de IBSA es mínima hasta ahora.
Un último punto: cuáles son los canales institucionales que IBSA debería contemplar para la participación de la sociedad civil, más allá del debate que al respecto pueda darse a través del debate en foros académicos o por expertos internacionales.